La mano de obra pública está envejecida en muchos países, y eso es un problema.

Tal y como señala el artículo, "ese desequilibrio va a comprometer a medio plazo la sostenibilidad de las plantillas públicas. Primero, porque el relevo generacional no está asegurado y en segundo lugar, porque una proporción muy significativa de funcionarios se está acercando a su edad de jubilación y su salida no se va a ver compensada en términos generales por una entrada masiva de nuevos empleados."

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