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Según Abc Economía, el Ministerio baraja distintas fórmulas de cara a los Presupuestos para que parte del alza de sueldos públicos para 2018 dependa de su rendimiento.

A mejor rendimiento, más productividad y, por ende, mayor competitividad. Es la ecuación que expertos, analistas y empresarios defienden como estructura salarial ideal, una de las sugerencias estrella que Angela Merkel recomendó a España como fórmula para salir de la crisis y una vía que comienzan a explorar los agentes sociales en las mesas de negociación de los convenios -CEOE acaba de ofrecer un 2% de subida de salarios para este año más otro 1% variable -. La flexibilidad retributiva que implica la vinculación de trabajo y productividad es a juicio de gran parte de los expertos en derecho laboral uno de los pilares básicos para mantener los equilibrios de la economía, una opción que el Gobierno intenta ahora trasladar a la Administración, premiar a los funcionarios.

La idea es vincular parte del aumento de salario de 2018 al rendimiento de los empleados públicos. Y lo quiere hacer ya este mismo año, en las cuentas públicas que ahora están en barbecho a la espera de recabar los apoyos parlamentarios necesarios para aprobarlas.

Las fuentes consultadas por ABC explican que en el Ministerio de Hacienda se están estudiando varias fórmulas para fomentar esa productividad, una variable, sin embargo, que es difícil de medir, y que tradicionalmente ha tenido obstáculos para utilizarse por este motivo y por que el concepto «variable» aún cuesta de entender en nuestro mercado de trabajo. Sin embargo en esta ocasión la nueva estructura salarial tiene más opciones de implementarse. El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, ya afirmó hace una semana que elevaría el sueldo de los funcionarios por encima del 1% de manera retroactiva en cuanto se aprobaran los Presupuestos.

A ello añadía un alza del 0,5% en cada año que dependía de que el PIB superara las previsiones del Gobierno. Y si encima se cumple el déficit en los tres años se añadía otro medio punto en 2020. De esta forma, en el peor de los escenarios los salarios subirían un 5,34% y en el mejor, un 7,95%. Esta oferta quedó en papel mojado al romperse las negociaciones de Presupuestos a finales de septiembre por la convocatoria del referéndum ilegal el 1-O. Ahora se trata de resucitar la negociación pero dando protagonismo a la productividad.

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